LOS INVITO A DESCUBIR MI UNIVERSO ARTISTICO Y QUE SEAN PARTE DE EL... BIENVENIDOS!

Tecnica Mixta ( Acrilico - Asfaltica)

50 x 70 cm

Incluye Marco antiguo


En esta obra quise explorar uno de los impulsos más oscuros y silenciosos del ser humano: la avaricia.

No la entiendo solo como el deseo de tener más, sino como una fuerza que se instala poco a poco, que se infiltra en la mente y termina transformando quién eres. Por eso decidí representarla no como algo externo, sino como una presencia que habita y corrompe desde dentro.

El cuervo aparece como símbolo de ese pecado. No está simplemente acompañado a la mujer, ni posado sobre ella. Está invadiendo su rostro, atravesando su identidad. Para mí era importante que no hubiera separación clara, porque la avaricia no llega de golpe: se mezcla contigo hasta que ya no sabes dónde termina y dónde empiezas tú.

El rostro de la mujer refleja ese proceso. Hay una parte que todavía conserva su humanidad, su belleza, su esencia. Pero al mismo tiempo, otra parte ya está alterada, manchada, erosionada. Esa dualidad es clave en la obra:

la conciencia sigue presente, pero ya no tiene el control.

La mirada juega un papel fundamental. Quería que quien observe la obra sienta cierta incomodidad, porque hay algo que aún “vive” ahí dentro, algo que sabe lo que está ocurriendo, pero que no logra detenerlo.

Para mí, “Avaricia” habla de ese momento en el que el deseo deja de ser inocente y se convierte en dominio. Cuando ya no eres tú quien posee las cosas… sino que son esas ideas, esos impulsos, los que terminan poseyéndote.


Es una pieza ideal para quienes buscan arte con carga conceptual, con narrativa y con una estética fuerte que no pasa desapercibida.

Avaricia

$750.000,00

10% OFF con Transferencia o Efectivo

Precio final: $675.000,00

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Tecnica Mixta ( Acrilico - Asfaltica)

50 x 70 cm

Incluye Marco antiguo


En esta obra quise explorar uno de los impulsos más oscuros y silenciosos del ser humano: la avaricia.

No la entiendo solo como el deseo de tener más, sino como una fuerza que se instala poco a poco, que se infiltra en la mente y termina transformando quién eres. Por eso decidí representarla no como algo externo, sino como una presencia que habita y corrompe desde dentro.

El cuervo aparece como símbolo de ese pecado. No está simplemente acompañado a la mujer, ni posado sobre ella. Está invadiendo su rostro, atravesando su identidad. Para mí era importante que no hubiera separación clara, porque la avaricia no llega de golpe: se mezcla contigo hasta que ya no sabes dónde termina y dónde empiezas tú.

El rostro de la mujer refleja ese proceso. Hay una parte que todavía conserva su humanidad, su belleza, su esencia. Pero al mismo tiempo, otra parte ya está alterada, manchada, erosionada. Esa dualidad es clave en la obra:

la conciencia sigue presente, pero ya no tiene el control.

La mirada juega un papel fundamental. Quería que quien observe la obra sienta cierta incomodidad, porque hay algo que aún “vive” ahí dentro, algo que sabe lo que está ocurriendo, pero que no logra detenerlo.

Para mí, “Avaricia” habla de ese momento en el que el deseo deja de ser inocente y se convierte en dominio. Cuando ya no eres tú quien posee las cosas… sino que son esas ideas, esos impulsos, los que terminan poseyéndote.


Es una pieza ideal para quienes buscan arte con carga conceptual, con narrativa y con una estética fuerte que no pasa desapercibida.

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